E.P.
Los síntomas de envejecimiento que antes aparecían sólo a
partir de los 40 años como la flacidez, las arrugas o la caída del cabello
están empezando a apreciarse con mayor frecuencia a los 35 ó incluso a los 30
años debido a la polución y otros agentes contaminantes, según las conclusiones
del 9º Congreso Europeo de Medicina Estética que se celebra en Madrid. La
medicina biorreguladora “ayuda a restablecer los tejidos cutáneos, reduce las
arrugas y la flacidez y actúa frente a la grasa localizada”, según la doctora
Carlota Hernández, que presenta en el congreso la guía Medicina Biorreguladora:
Aplicaciones prácticas en Medicina Estética.
Los especialistas reunidos en Madrid coinciden en señalar
que cada vez encuentran con mayor frecuencia síntomas de envejecimiento
prematuro: “Algunos jóvenes que llegan a mi consulta tienen alopecia con solo
30 años”, según la doctora Hernández, vocal de Medicina Estética del Colegio de
Médicos de Valencia y directora de la clínica Arts Médica.
Los agentes contaminantes que ingerimos o inhalamos se
depositan entre las células “donde se unen a componentes como los
proteoglicanos y glicosaminglicanos, lo que origina alteraciones estructurales
de la piel y compromete el aporte de oxígeno y nutrientes al organismo”, añade
esta especialista. La medicina biorreguladora “estimula la capacidad innata que
tenemos de reparar y regenerar los propios tejidos”, explica esta especialista.
“Los principios activos de estos medicamentos son sustancias naturales en
microdosis, similares a las del sistema inmunitario”, añade.
Las principales fuentes de toxinas “provienen del exterior
del organismo y entran en nuestro cuerpo a través de la contaminación del aire,
los aditivos alimenticios, la ingesta de medicamentos, y otros hábitos tóxicos,
como el alcohol o el tabaco”, explica el doctor José Luis Cidón, presidente de
Asembior (Asociación para el Estudio de la Medicina Biorreguladora). En ese
sentido, el último informe de Greenpeace alerta de que la contaminación es
origen de 16.000 muertes prematuras en España al año, y de que cerca del 80% de
la población respira aire por debajo de los límites recomendados por la
Organización Mundial de la Salud (OMS). Otra fuente de toxinas está en el
propio organismo: “Debido a los hábitos de vida poco saludables, como el estrés
o la falta de sueño”, señala el doctor Cidón.
Una investigación publicada en la revista Skin Research and
Technology el pasado mes de noviembre por investigadores de la Universidad de
Varsovia, Polonia, demuestra la relación entre determinados productos químicos,
contaminantes ambientales y radiaciones ultravioletas sobre el tejido cutáneo,
“dañando el proceso metabólico celular e impidiendo la entrada natural del
oxígeno”, según los autores del estudio. Otra investigación publicada el mismo
mes en la revista Clinics in Geriatric Medicine por investigadores de la
Universidad de California explica cómo afectan distintos factores ambientales,
así como el alcohol, el tabaco y los medicamentos, al envejecimiento de los
órganos y de la piel en la población adulta.
“Los medicamentos de acción biorreguladora corrigen las
arrugas finas y profundas, combaten la flacidez y las bolsas de los ojos,
además de devolver la luminosidad y elasticidad a la piel”, según la guía
Medicina Biorreguladora: Aplicaciones prácticas en Medicina Estética. “A
diferencia de otros tratamientos no implica ningún riesgo, ya que emplea
sustancias naturales del organismo, y no utiliza técnicas invasivas. Además,
carece de los efectos segundarios de otros medicamentos”, según la autora.
Los medicamentos de acción biorreguladora pueden aplicarse
por vía oral, tópica, o en mesoterapia (infiltraciones a 4mm bajo la piel), la
forma más habitual en estética. Pero en lugar de contener sustancias
rejuvenecedoras, como el ácido hialurónico y el colágeno, incorporan sustancias
inmunomoduladoras naturales que favorecen los mecanismos biológicos encargados
de fabricarlas (lo que hace nuestro cuerpo habitualmente durante la juventud).
En el caso de la grasa localizada, existen medicamentos de acción
biorreguladora (Fucus Vesiculosus Injeel) que extraen la adiposidad de las
células grasas, los adipocitos, y la alojan en el espacio extracelular. Allí
otro medicamento encargado de favorecer el drenaje (Lymphomyosot) la lleva al
sistema linfático y sanguíneo y finalmente se expulsa por la orina. En los
protocolos se asocia habitualmente un medicamento para rebajar el edema
(Traumeel).
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